Problemas en la Fuerza: ¿Por qué ‘The Mandalorian’ no cautiva?

Star Wars ha vuelto a las salas con «The Mandalorian and Grogu» y la taquilla deja una señal clara: la Fuerza sigue ahí, pero no es la de antes.

La película abrió en el primer lugar de la taquilla y logró una cifra global importante, cerca de los 165 millones de dólares en su primer fin de semana largo. En cualquier otra franquicia, eso sería motivo de celebración. Para Star Wars, en cambio, es el debut más bajo de una película de la saga en la era Disney.

Grogu convoca, The Mandalorian tiene una base de fans poderosa y Disney puede rentabilizar la película más allá de las salas: streaming, juguetes, parques, videojuegos, camisetas, loncheras y todo lo que quepa en la mochila de un padawan. Pero el tema de fondo no es el dinero que hace la película, sino su impacto. La pregunta es si todavía puede sentirse como un acontecimiento compartido.

Hay disturbios en la Fuerza. El público joven no conecta con las películas de Disney, llamadas a ser el nuevo centro emocional de la saga. En cambio, circulan entre la trilogía original, las precuelas, The Clone Wars, Rogue One, Andor o la propia The Mandalorian. Star Wars ya no tiene un corazón narrativo. Tiene nudos emocionales dispersos y, a veces contradictorios, cada uno defendido por su propia tribu generacional.

Antes de cualquier sentencia que apunte al público (“los jóvenes no entienden Star Wars”), conviene mirar a Disney: ha administrado la franquicia más como propiedad intelectual que como mitología. Ha producido mucho contenido sin una dirección emocional clara.

Antes todo se organizaba e interesaba en la medida que ampliaba y profundizaba el drama de los Skywalker. Disney ha expandido la galaxia, sí, pero sin un nuevo metarrelato sensible y convocante también la ha fragmentado.

«The Mandalorian and Grogu» intenta resolver ese dilema usando lo más seguro: un personaje querido, una serie exitosa y una estética familiar. Pero la taquilla sugiere que eso no alcanza para hechizar.

Y Star Wars, en el fondo, fue siempre eso: una fábrica de asombro.

Si la galaxia muy, muy lejana empieza a sentirse como una check más en el calendario de contenidos, el problema es de relato.

Y ahí ni Grogu, con esos ojos de “no rompí nada, maestro”, puede hacer todo el trabajo.

Deja un comentario